Según la Encuesta Nacional de Empleo del INE, quien pierde su empleo en Chile demora hoy 7,8 meses en promedio en volver a trabajar, casi tres meses más que hace una década. Al mismo tiempo, las empresas están cambiando la forma en que seleccionan a sus candidatos.
En este escenario, el outplacement deja de ser un beneficio opcional. Es la diferencia entre una persona que enfrenta sola una búsqueda larga y una que llega preparada a cada proceso de selección.
Según los mismos datos, quienes tienen estudios universitarios tardan 9,3 meses en reinsertarse, la cifra más alta por nivel educacional. Por edad, las personas de 45 a 55 años demoran 8,8 meses y las de 55 a 65 años, 10,8 meses.
El estudio Talent Trends 2026, muestra que el 85% de las organizaciones en Chile cree que seleccionar por habilidades mejora los resultados de contratación. Sin embargo, solo el 20% prioriza hoy las habilidades por sobre la formación académica o la trayectoria.
El mismo estudio indica que la mitad de las empresas ya usa inteligencia artificial para optimizar sus descripciones de cargo y sus entrevistas. Aun así, concluye que las decisiones críticas de contratación siguen dependiendo del juicio humano.
La importancia del outplacement
Una desvinculación trae incertidumbre y, muchas veces, la necesidad de volver a pensar el futuro laboral. El outplacement es en palabras simples un programa que las empresas ofrecen a quienes deben dejar la organización, para acompañarlos en esa transición y entregarles herramientas que les permitan buscar nuevas oportunidades.
Es decir, los profesionales con más trayectoria, que suelen ocupar cargos de mayor responsabilidad, son los que enfrentan las búsquedas más largas.
Para la persona, este apoyo permite ordenar la búsqueda, reconocer el valor de su experiencia y comunicar mejor lo que puede aportar. También la prepara para enfrentar entrevistas y procesos de selección con mayor claridad y confianza.
Para la empresa, es una manera de hacerse cargo del impacto de una desvinculación. La relación con una persona no termina el día de su salida: quienes se van comparten su experiencia y quienes permanecen observan cómo se trata a sus compañeros. Acompañar ese momento con respeto y apoyo concreto ayuda a cuidar la confianza del equipo y la reputación de la organización como empleador.
“Una persona que sale de una empresa muchas veces lleva años sin buscar trabajo. Y, sin duda cuenta con experiencia y distintas capacidades, pero puede costarle reconocerlas y contar de manera eficiente lo que sabe hacer. En ThinkGo combinamos el acompañamiento en esa etapa con nuestra experiencia en selección, assessment y desarrollo de personas, para ayudarla a poner en valor su trayectoria y prepararse para nuevas oportunidades. Y, abordamos este desafío con mucha dedicación, queremos que quienes viven este proceso se sientan acompañados y reconozcan nuevas posibilidades para su futuro. Sabemos que ese cuidado también deja una huella en la organización y en quienes siguen siendo parte de ella”, aseguró Claudia Unzueta, Socia consultora en ThinkGo.
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